Iglesia Cristiana El Shaddai A.R. 
"En Dios haremos proezas..."
- Salmo 108:13 -  
   Home      Editorial

Palabra para la Iglesia

Por Pastor Rigoberto Vázquez

Abril 2011
La madrugada del viernes estaba orando preocupado por lo que veo en la Iglesia del Dios Viviente, veo falta de compromiso, enfermedades constantes, desavenencias en las familias, hijos rebeldes, apáticos a las cosas de Dios lo mismo que los padres. Matrimonios con problemas… y le decía a Dios en oración; ayúdanos no nos dejes así. Esto no es la vida victoriosa del creyente. Y entonces, Dios comenzó a hablar a mi corazón y dijo: habla a mí Iglesia lo siguiente:

Mira tus manos, abre tus ojos y mira tus manos, están llenas de lo que yo no doy, están llenas de ti. Yo te di vida, yo te puse nombre tú me perteneces, pero te has alejado de mí y has llenado tu vida de cosas ajenas a mí.

Vives en derrota y no en la victoria que Yo proveo porque no me has dado el lugar que merezco, poco a poco te has puesto en primer lugar tú y me has destronado. Vives en derrota porque la derrota esta en el fracaso de tu fe, por eso tus hijos viven como tú no esperas, por eso no vives la prosperidad que esperas, por eso tantas enfermedades y tantos contratiempos en las distintas áreas de tu vida. Cambia las cosas, arrepiéntete de en donde has caído. Arrepiéntete de haber tomado mi lugar, de haber dado a otras cosas el lugar que sólo a mí me pertenece. Yo soy tu Salvador. Dame mi lugar, mira tu vida, examínala y encontraras tu error, el error por el que poco a poco me has abandonado. Arrepiéntete, cambia las cosas y Yo cuidaré de ti y de tus necesidades. Así ha sido generación tras generación, Yo honro a los que me honran.

Mí Poder no ha venido a menos, es tu fidelidad la que ha menguado. No es que Yo no cumpla las promesas, es que la actitud de tu corazón no es lo que Yo quiero. Mira tus manos, abre tus ojos y mira tus manos están llenas de lo que yo no doy, están llenas de vanidad, están llenas de comodidad, están llenas de carnalidad, están llenas de mundo: pero arrepiéntete y entonces yo las llenaré de paz, de gozo y de verdadera abundancia. Arrepiéntete y cuando ores te escuchare y saciare de bien tu vida y veras la victoria que quieres ver y te gozarás conmigo cuando veas cambiar todas las cosas para bien, para tu bien.

Abre tus ojos y mira tus manos, las tienes llenas de vanidad, arrepiéntete y entonces levántalas a mí cuando ores y yo las llenare de victoria.

El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a la Iglesia. Amén.